29 de enero de 2026
El deshielo en los polos activa microbios que aumentan la liberación de carbono, según expertos

Una revisión internacional liderada por la Universidad McGill advierte que el aumento de las temperaturas en el Ártico y la Antártida está estimulando comunidades microbianas capaces de transformar materia orgánica en gases de efecto inverna
La revisión de la Universidad McGill integró datos de entornos árticos, antárticos, alpinos y subárticos, localizando un patrón común: en suelos congelados, la actividad microbiana está limitada por la temperatura y la escasez de nutrientes. Cuando el deshielo afloja esas restricciones, los microbios se activan y el ciclo del carbono se acelera.De acuerdo con el estudio, el deshielo de los suelos también implica una amenaza adicional: la liberación de contaminantes como el mercurio, almacenados durante siglos en el permafrost. Estas sustancias pueden desplazarse a través de ríos y redes tróficas, con efectos que trascienden las fronteras polares. A pesar del avance en la comprensión de estos mecanismos, la microbiología polar sigue siendo un campo reciente. “A diferencia de otros campos, donde se puede observar una especie documentada a lo largo de siglos, no tenemos un horizonte temporal tan amplio. Nuestros primeros datos datan de principios de la década del 2000”, subrayó Sugden. Esta limitación dificulta la proyección precisa de los impactos a largo plazo del cambio climático en los ecosistemas polares.
El estudio identificó tres obstáculos principales que restringen el monitoreo y la comprensión de estos procesos:Para superar estas barreras, los autores proponen una mayor coordinación internacional y el uso de herramientas simples y de bajo costo. “No podemos exigir millones de dólares para estudiar cada sitio. Pero si eres investigador polar, podrías llevar un termómetro al campo. Estos pequeños y consistentes puntos de datos pueden marcar una gran diferencia”, resaltó Christina Davis, coautora del trabajo y especialista en Astrobiología.
- Para superar estas barreras, los autores proponen una mayor coordinación internacional y el uso de herramientas simples y de bajo costo. “No podemos exigir millones de dólares para estudiar cada sitio. Pero si eres investigador polar, podrías llevar un termómetro al campo. Estos pequeños y consistentes puntos de datos pueden marcar una gran diferencia”, resaltó Christina Davis, coautora del trabajo y especialista en Astrobiología.
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