5 de enero de 2026
Qué impacto tendrá la intervención de EEUU en Venezuela en el mercado petrolero global y en Vaca Muerta

El escenario internacional que se abre tras la ofensiva norteamericana introduce efectos potenciales sobre los precios, los flujos de inversión y los planes de exportación de energía
Para cubrir ese aumento será necesario incorporar múltiples fuentes de oferta, incluidos países hoy sujetos a sanciones —como Rusia, Venezuela e Irán— y una mayor participación de los productores de menor costo del Golfo Pérsico.
“Venezuela llegó a producir en los ’90, antes del chavismo, hasta 3,5 mbd. Para volver a conseguir ese nivel sería necesario una inversión del orden de los USD 50.000 millones, dado el estado deplorable de equipos e instalaciones, y un plazo de entre 5 y 10 años”, señaló Apud.
Según Apud, la industria petrolera estadounidense sería la principal beneficiaria de un eventual revival petrolero en Venezuela, tanto por razones geopolíticas como por la necesidad de importar crudo pesado —característico de ese país— para abastecer a las numerosas refinerías diseñadas para procesarlo, ubicadas mayormente en la costa del Golfo de México, rebautizado por Trump como Gulf of America.
Como consecuencia de la intervención norteamericana, en el mediano plazo, un repunte de la producción implicaría una mayor oferta global de crudo y una menor dependencia de América respecto del petróleo de Medio Oriente.
Sobre el impacto en la Argentina puntualmente, en el corto plazo, sería prácticamente nulo: no se esperan cambios relevantes en los precios internacionales del petróleo. En el mediano plazo, el efecto tampoco sería relevante.
No obstante, a criterio del especialista, existe un segundo efecto potencial en términos locales: algunas compañías internacionales con carteras globales podrían reorientar inversiones hacia Venezuela, en función de decisiones estratégicas que implican priorizar unos países sobre otros.
En tanto, la consultora especializada Paspartú consideró que los países productores como Argentina enfrentan ahora un escenario más exigente: en GNL, la consolidación de EEUU como proveedor dominante y la ampliación de la capacidad global reducen el margen para nuevos proyectos greenfield, principalmente si requieren de un Project Finance en la FID (Decisión Final de Inversión).
La Estrategia de Seguridad Nacional (NSS, por sus siglas en inglés) del gobierno de Trump no define directamente el destino de estos proyectos, pero sí configura un entorno más competitivo y politizado, que limita la capacidad de maniobra de quienes buscan insertarse como nuevos exportadores.
“A partir de la operación militar de EEUU en Venezuela, la Argentina podría ver afectada su exportación: si –en el corto plazo– el precio sube (por la incertidumbre geopolítica y el retiro de producción), los planes de inversión en Vaca Muerta podrían acelerarse; pero si –en el mediano plazo– el Brent desciende, podrían ralentizarse >Al mismo tiempo, “la Argentina dejaría de contar con un activo intangible a la hora de ‘vender’ su producción –principalmente en materia de GNL– y atraer inversiones, pues Sudamérica dejaría de ser una ‘región de paz’, alejada de conflictos regionales (étnicos, militares, migratorios, etc.)“, remarcó la consultora.En lo que hace la valorización financiera de las petroleras argentinas, un informe del equipo de research de Puente sugiere que los efectos no serán inmediatos. “No esperamos que los sucesos en Venezuela tengan un impacto directo en el mercado local. De hecho, no hubo movimientos significativos en los soberanos hoy. Incluso los impactos indirectos en compañías argentinas a través del precio del petróleo llevarían tiempo, por no decir años, dado que todavía hay bastante incertidumbre sobre lo que va a suceder
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